26.04.2013
Tras la inolvidable experiencia en el glaciar de Fox seguiremos por la costa oeste rumbo a Murchison, ya en la región de Tasman. Nuestra primera parada del día serán las llamadas Pancake Rocks, un conjunto de rocas situadas a la altura de Punakaiki, formadas hace 30 millones de años por fósiles marinos y plantas, sobre los cuales se fue formando la piedra caliza que con el paso del tiempo ha sido esculpida por las lluvias, vientos y la fuerza del mar.




Estos neozelandeses lo tienen muy bien montado, con una rutita alrededor del acantilado formado por las rocas, desde el cual se pueden además observar los distintos entrantes del mar por las cuevas subterráneas, provocando que el agua rompa con una fuerza tremenda contra la piedra. Eso explica la erosión observada. Fijaos con qué fuerza rompe la ola contra la roca….

Aquí también se puede ver uno de los famosos “blowholes”, por los que entra el agua al interior y es expulsada por los huecos entre las rocas como si fuera una locomotora de vapor.

Y tras la primera parada del día seguiremos nuestro camino por la preciosa costa. En Nueva Zelanda, además de estar preparados con multitud de campings, rutas, etc, se encuentran gran cantidad de miradores y sitios en los que poder parar a hacer un pícnic, o como en nuestro caso, a tomar una cervecita fresquita. El sitio, desde luego, nada mal, y el tiempo se porta.

Recién refrescados nuestros gaznates, ponemos rumbo a la ruta de Fox River. El mismo personaje que nos recomendó las Blue Pools hace unos días nos habló de Fox River, una ruta interesante hasta unas cuevas que podríamos hacer en nuestro periplo por la West Coast. Hasta allí llegamos, con la advertencia de que hay que cruzar un río dos veces, y que en función del nivel del agua se puede o no se puede. Nosotros, como siempre, para adelante. Que tenemos una familia sentada en la furgoneta de al lado recién llegada de la ruta y les podemos preguntar… ¿Para qué? Es tontería, ¿verdad?
Pues como somos unos tíos así de listos –nótese el tono sarcástico de la expresión- nos adentramos por el bosque con la intención de cruzar. Parece que no habrá problema, es un riachuelín de nada. Nos quitamos las zapatillas, pantalones a modo “pesquero” y a caminar.
Fácil, sencillo y para toda la familia. ¿Verdad?
MEEEEEC. Error. Como vemos en la foto, el intrépido señor Colorado hizo la prueba por nosotros, ya que Leonor y yo no lo terminábamos de ver claro. Y el resultado, negativo. Toca agachar la cabeza y volver a la furgoneta con el rabo entre las piernas. De haberlo sabido, es decir, de haber preguntado a la familia que teníamos al lado, podríamos haber venido más preparados (bañador y sin tanto trasto electrónico a las espaldas). Para la próxima, chicos y chicas, ya sabéis.

Ya de camino al camping, haremos otra paradita, ya que el día no ha cundido demasiado. Teníamos planeado hacer la ruta de Fox River y con eso ocupar gran parte del tiempo, pero al haberse fastidiado habrá que buscar alternativas. Porque digamos que irnos a casa… nos pilla un poco a desmano.

Y así pues, señores, con esto damos carpetazo a la West Coast. Tras dormir en un camping, que no es que esté perdido, si no lo siguiente, y que nos cayera el diluvio universal en el camino, pondremos rumbo al siguiente estado, Nelson/Tasman. Pero eso será ya en el próximo post.
Tras la inolvidable experiencia en el glaciar de Fox seguiremos por la costa oeste rumbo a Murchison, ya en la región de Tasman. Nuestra primera parada del día serán las llamadas Pancake Rocks, un conjunto de rocas situadas a la altura de Punakaiki, formadas hace 30 millones de años por fósiles marinos y plantas, sobre los cuales se fue formando la piedra caliza que con el paso del tiempo ha sido esculpida por las lluvias, vientos y la fuerza del mar.
Estos neozelandeses lo tienen muy bien montado, con una rutita alrededor del acantilado formado por las rocas, desde el cual se pueden además observar los distintos entrantes del mar por las cuevas subterráneas, provocando que el agua rompa con una fuerza tremenda contra la piedra. Eso explica la erosión observada. Fijaos con qué fuerza rompe la ola contra la roca….
Aquí también se puede ver uno de los famosos “blowholes”, por los que entra el agua al interior y es expulsada por los huecos entre las rocas como si fuera una locomotora de vapor.
Y tras la primera parada del día seguiremos nuestro camino por la preciosa costa. En Nueva Zelanda, además de estar preparados con multitud de campings, rutas, etc, se encuentran gran cantidad de miradores y sitios en los que poder parar a hacer un pícnic, o como en nuestro caso, a tomar una cervecita fresquita. El sitio, desde luego, nada mal, y el tiempo se porta.
Recién refrescados nuestros gaznates, ponemos rumbo a la ruta de Fox River. El mismo personaje que nos recomendó las Blue Pools hace unos días nos habló de Fox River, una ruta interesante hasta unas cuevas que podríamos hacer en nuestro periplo por la West Coast. Hasta allí llegamos, con la advertencia de que hay que cruzar un río dos veces, y que en función del nivel del agua se puede o no se puede. Nosotros, como siempre, para adelante. Que tenemos una familia sentada en la furgoneta de al lado recién llegada de la ruta y les podemos preguntar… ¿Para qué? Es tontería, ¿verdad?
Fácil, sencillo y para toda la familia. ¿Verdad?
MEEEEEC. Error. Como vemos en la foto, el intrépido señor Colorado hizo la prueba por nosotros, ya que Leonor y yo no lo terminábamos de ver claro. Y el resultado, negativo. Toca agachar la cabeza y volver a la furgoneta con el rabo entre las piernas. De haberlo sabido, es decir, de haber preguntado a la familia que teníamos al lado, podríamos haber venido más preparados (bañador y sin tanto trasto electrónico a las espaldas). Para la próxima, chicos y chicas, ya sabéis.
Ya de camino al camping, haremos otra paradita, ya que el día no ha cundido demasiado. Teníamos planeado hacer la ruta de Fox River y con eso ocupar gran parte del tiempo, pero al haberse fastidiado habrá que buscar alternativas. Porque digamos que irnos a casa… nos pilla un poco a desmano.
Y así pues, señores, con esto damos carpetazo a la West Coast. Tras dormir en un camping, que no es que esté perdido, si no lo siguiente, y que nos cayera el diluvio universal en el camino, pondremos rumbo al siguiente estado, Nelson/Tasman. Pero eso será ya en el próximo post.
No hay comentarios:
Publicar un comentario