21.02.2013
No, aún no tengo Delhi Belly. El mal de estómago que suele acompañar a todos los extranjeros visitando el país aún no me ha afectado. Tengo ligero respeto a comer en los puestos callejeros, a pesar de que todo tiene muy buena pinta. Bueno, es cuestión de tiempo porque estoy seguro de que acabaré probando todo tipo de guarradas (de comer, ¡malpensados!).

Red Fort y Jama Masjid
Un poco de turismo no vendrá mal, ¿no? Pues tras haber comprado mis billetes de tren, me dirijo con la satisfacción del deber cumplido a descubrir dos de los monumentos más famosos de la Delhi antigua.
La Red Fort es una impresionante fortaleza de piedra caliza construida en el siglo XVII por el mugal Shah Jahan.


Me impresiona mucho la puerta de Lahore, apuntando a la ciudad del mismo nombre localizada en el actual Pakistán.

Destacar que la gran mayoría de personas que la visitan son indios. Muchos, de hecho, parecen locales que vinieran a relajarse del estrés de la gran ciudad. La entrada a todos los monumentos en India tiene dos precios, uno para locales y otro para turistas. De otra manera, la mayoría no se lo podrían permitir.



Tras pasar un ratito en el mismo, me dirijo a la Jama Masjid, la mezquita más grande de India, capaz de alojar a 25000 personas.





Impresionante, no os la podéis perder si venís a la capital.
Totalmente recomendable es subir al minarete. Vistas preciosas de la parte antigua de la ciudad y sitio ideal para relajarse si estáis solos.


Bazares
Quería comentaros algunos de los bazares que he visitado, pero escribiendo estas líneas me he dado cuenta que toda la ciudad es un bazar en el que es posible encontrar de todo.

Los oficios más antiguos, las tiendas de barrio que en occidente tienden cada vez más a ser engullidas por los grandes centros comerciales, están en Delhi más vivos que nunca. Es una delicia para aquellos que gustéis ir de compras. Eso sí, aquí toca regatear (mamá, te lo ibas a pasar en grande negociando con los indios).


Para rematar Delhi, nada mejor que cenar en uno de los múltiples restaurantes que hay en las azoteas, permitiendo relajarse del estrés continuo de las calles indias.
No, aún no tengo Delhi Belly. El mal de estómago que suele acompañar a todos los extranjeros visitando el país aún no me ha afectado. Tengo ligero respeto a comer en los puestos callejeros, a pesar de que todo tiene muy buena pinta. Bueno, es cuestión de tiempo porque estoy seguro de que acabaré probando todo tipo de guarradas (de comer, ¡malpensados!).
Red Fort y Jama Masjid
Un poco de turismo no vendrá mal, ¿no? Pues tras haber comprado mis billetes de tren, me dirijo con la satisfacción del deber cumplido a descubrir dos de los monumentos más famosos de la Delhi antigua.
La Red Fort es una impresionante fortaleza de piedra caliza construida en el siglo XVII por el mugal Shah Jahan.
Me impresiona mucho la puerta de Lahore, apuntando a la ciudad del mismo nombre localizada en el actual Pakistán.
Destacar que la gran mayoría de personas que la visitan son indios. Muchos, de hecho, parecen locales que vinieran a relajarse del estrés de la gran ciudad. La entrada a todos los monumentos en India tiene dos precios, uno para locales y otro para turistas. De otra manera, la mayoría no se lo podrían permitir.
Tras pasar un ratito en el mismo, me dirijo a la Jama Masjid, la mezquita más grande de India, capaz de alojar a 25000 personas.
Impresionante, no os la podéis perder si venís a la capital.
Totalmente recomendable es subir al minarete. Vistas preciosas de la parte antigua de la ciudad y sitio ideal para relajarse si estáis solos.
Bazares
Quería comentaros algunos de los bazares que he visitado, pero escribiendo estas líneas me he dado cuenta que toda la ciudad es un bazar en el que es posible encontrar de todo.
Los oficios más antiguos, las tiendas de barrio que en occidente tienden cada vez más a ser engullidas por los grandes centros comerciales, están en Delhi más vivos que nunca. Es una delicia para aquellos que gustéis ir de compras. Eso sí, aquí toca regatear (mamá, te lo ibas a pasar en grande negociando con los indios).
Para rematar Delhi, nada mejor que cenar en uno de los múltiples restaurantes que hay en las azoteas, permitiendo relajarse del estrés continuo de las calles indias.
Preciosas fotos. ¡Quién pudiera! Que lo disfrutes mucho.
ResponderEliminarGracias padre. Tenéis que venir a verlo... ;)
ResponderEliminarNachez señor viaje!!! me puedo imaginar como el primer momento en India debiste pensar ¨qué coño pinto yo aquí¨ y luego te irías soltando y metiendo en situación..
ResponderEliminarMe encanta la foto del bazar! es cojonuda!
A seguir explorando :)
Eh Pincho, algo he mejorado haciendo fotos no? :P
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