26-27.02.2013
La antigua Bombay es… caótica. Tengo que decir que me he quedado alucinado con la sensación de movimiento que desprende esta megalópolis india. La capital del estado de Maharastra es la ciudad más poblada del país con más de dieciséis millones de habitantes, y en ella se funden los rascacielos con los “slums”, los todoterrenos de lujo con los carros de bueyes, los jóvenes y sus iPads con los niños desnudos, oriente con occidente.


Aprovecharé mi estancia en Mumbai para ver a mi amigo Abdulkader, también conocido como “AK”, con el que tantos días compartí en Göteborg (Suecia).
Fort y Colaba
Los barrios del sur de Mumbai son quizá los más visitados por los turistas. En ellos se encuentran la mayoría de monumentos y visitas obligadas.
Primera parada: Victoria Terminus (Chhatrapati Shivaji Terminus).

La estación de tren de Mumbai CST es un edificio gótico completado en 1887 y se podría considerar como el epicentro de los ferrocarriles indios. Está incluido dentro del patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

Ya de estar aquí, aprovecho también para intentar conseguir billetes para dirigirme al sur, concretamente a Goa. Allí para variar me encuentro… sí, exacto, alemanes.
En Mumbai no hay excesivas cosas que ver, por lo que me lo voy a tomar con tranquilidad y caminar. Pienso que quizá un día hubiera sido más que suficiente.
Lo primero que voy a hacer es ir de compras. Necesito algunas cositas y Mumbai es el paraíso de las compras. Multitud de bazares se reparten entre Colaba y Fort, incluyendo la “Fashion Street” en dirección Churchgate.



Posteriormente sigo caminando por la Chhatrapati Shivaji Marg, en dirección a la Gateway of India. Esta impresionante puerta preside uno de los muelles de la ciudad desde el que salen los barco que dan la vuelta a la bahía, así como los que van a la isla Elephanta.


Justo a su lado se encuentra el Taj Mahal Palace Hotel. Se dice que lo construyo el señor Tata en respuesta a que se le negara la entrada a alguno de los hoteles de lujo de las capitales europeas.


De ahí regreso a mi hotel que, además de caro, puede ser perfectamente el peor en el que he estado en mi vida. O por lo menos top 3. De ahí no bajo. Por otro lado, dentro de lo malo tiene una cama y un baño. ¡Y está limpio! ¡Y tiene terraza!

Tras una duchita, me recoge AK con la moto de su mujer y nos ponemos rumbo al paseo marítimo, conocido también como “Queen’s necklace”, debido a que la iluminación hace que se vea como un collar.

Nos ponemos al día después de año y medio sin vernos y, a continuación, nos dirigimos a cenar a la playa de Chowpatty. Allí nos encontramos con montones de familias que llevan a jugar a los niños buscando alejarse de las caóticas y estresantes calles de Mumbai.


Yo, como no tengo ni pajolera idea de lo que hay en los puestos, me dejo aconsejar por AK. Ni flores de los potingues que comimos, pero todo bueno oiga. Y en total la cena, dos euritos con helado de postre incluido. A pesar de que Mumbai es una de las ciudades más caras de India, una ganga.

El día siguiente lo voy a dedicar a pasear y relajarme en la ciudad, tomando el sol en el paseo marítimo mientras los indios se hacen fotos conmigo, o leyendo en el Horniman Circle, todo un remanso de paz en Fort.


Así pasaré el día hasta la noche, momento en que cogeré mi primer tren nocturno en India, dirección Goa.
La entrada sobre los trenes… ¡pronto queridos!
Mientras tanto, os dejo con algunas imágenes de Mumbai y su gente:










La antigua Bombay es… caótica. Tengo que decir que me he quedado alucinado con la sensación de movimiento que desprende esta megalópolis india. La capital del estado de Maharastra es la ciudad más poblada del país con más de dieciséis millones de habitantes, y en ella se funden los rascacielos con los “slums”, los todoterrenos de lujo con los carros de bueyes, los jóvenes y sus iPads con los niños desnudos, oriente con occidente.
Aprovecharé mi estancia en Mumbai para ver a mi amigo Abdulkader, también conocido como “AK”, con el que tantos días compartí en Göteborg (Suecia).
Fort y Colaba
Los barrios del sur de Mumbai son quizá los más visitados por los turistas. En ellos se encuentran la mayoría de monumentos y visitas obligadas.
Primera parada: Victoria Terminus (Chhatrapati Shivaji Terminus).
La estación de tren de Mumbai CST es un edificio gótico completado en 1887 y se podría considerar como el epicentro de los ferrocarriles indios. Está incluido dentro del patrimonio de la humanidad por la UNESCO.
Ya de estar aquí, aprovecho también para intentar conseguir billetes para dirigirme al sur, concretamente a Goa. Allí para variar me encuentro… sí, exacto, alemanes.
En Mumbai no hay excesivas cosas que ver, por lo que me lo voy a tomar con tranquilidad y caminar. Pienso que quizá un día hubiera sido más que suficiente.
Lo primero que voy a hacer es ir de compras. Necesito algunas cositas y Mumbai es el paraíso de las compras. Multitud de bazares se reparten entre Colaba y Fort, incluyendo la “Fashion Street” en dirección Churchgate.
Posteriormente sigo caminando por la Chhatrapati Shivaji Marg, en dirección a la Gateway of India. Esta impresionante puerta preside uno de los muelles de la ciudad desde el que salen los barco que dan la vuelta a la bahía, así como los que van a la isla Elephanta.
Justo a su lado se encuentra el Taj Mahal Palace Hotel. Se dice que lo construyo el señor Tata en respuesta a que se le negara la entrada a alguno de los hoteles de lujo de las capitales europeas.
De ahí regreso a mi hotel que, además de caro, puede ser perfectamente el peor en el que he estado en mi vida. O por lo menos top 3. De ahí no bajo. Por otro lado, dentro de lo malo tiene una cama y un baño. ¡Y está limpio! ¡Y tiene terraza!
Tras una duchita, me recoge AK con la moto de su mujer y nos ponemos rumbo al paseo marítimo, conocido también como “Queen’s necklace”, debido a que la iluminación hace que se vea como un collar.
Nos ponemos al día después de año y medio sin vernos y, a continuación, nos dirigimos a cenar a la playa de Chowpatty. Allí nos encontramos con montones de familias que llevan a jugar a los niños buscando alejarse de las caóticas y estresantes calles de Mumbai.
Yo, como no tengo ni pajolera idea de lo que hay en los puestos, me dejo aconsejar por AK. Ni flores de los potingues que comimos, pero todo bueno oiga. Y en total la cena, dos euritos con helado de postre incluido. A pesar de que Mumbai es una de las ciudades más caras de India, una ganga.
El día siguiente lo voy a dedicar a pasear y relajarme en la ciudad, tomando el sol en el paseo marítimo mientras los indios se hacen fotos conmigo, o leyendo en el Horniman Circle, todo un remanso de paz en Fort.
Así pasaré el día hasta la noche, momento en que cogeré mi primer tren nocturno en India, dirección Goa.
La entrada sobre los trenes… ¡pronto queridos!
Mientras tanto, os dejo con algunas imágenes de Mumbai y su gente:
Buen reportero, Nacho. Las fotos dan fe de ello. Que sigas disfrutando de tu viaje.
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