27.02.2013
Tras dos días en Mumbai, ha llegado el momento de poner rumbo a la playa: Goa. El otrora paraíso hippie y colonia portuguesa será mi hogar durante los próximos días.
Para llegar a Goa desde Mumbai (aprox. 800 km) hay distintas posibilidades. La primera es volar en avión hasta Dabolim. Muchas compañías indias operan este vuelo, contando con un precio razonable para los estándares europeos (50€). En tren, existe la posibilidad de ir hasta Margao –principal estación de Goa- o Thivim, parada para aquellos que quieran ir a la parte norte. El tren vale entre 430 y 1500 rupias (6-21€) dependiendo de la clase que elijamos. La tercera alternativa son los múltiples autobuses, tanto públicos como privados, a los principales enclaves de Goa.



En la estación Mumbai CST he conseguido los billetes de tren. En algunas estaciones del país como ésta cuentan con mostradores especiales para extranjeros, con más facilidades y posibilidad de pagar en moneda extranjera.

Clases
Los trenes nocturnos indios cuentan habitualmente con cuatro clases: 1AC, 2AC, Sleeper y general. De la última os podéis olvidar porque hacerse 14 horas sentado en un asiento (si consigues) hacinado no está hecho para los occidentales. Quedémonos con las otras tres. Las dos primeras son clases que se asemejan a su manera a los trenes occidentales, con aire acondicionado y catering a bordo. La clase Sleeper es la más barata y, por ende, la peor. Sí, efectivamente. Ésa es la que he reservado
.
Mi intención tengo que decir que era la 2AC, pero he conocido a una pareja alemana en la cola y me han convencido de que si no viajas al menos una vez en clase Sleeper, no has experimentado realmente India. Después de esas palabras… ¿qué podía hacer? Así pues, tras pagar 6€ por 800km, ya tengo billete a Margao.

Sin darle más vueltas llego a la estación CST y busco la vía 18. Ahí está mi maravilloso vagón S5, asiento 22. La clase Sleeper es diferente a todo lo que he visto hasta ahora. Son vagones viejos, oxidados, con bancos convertibles en cama, y en los que sólo viajan indios y algún turista zumbado como yo. Si me dijeran que la próxima parada es Auschwitz tampoco me sorprendería demasiado…

Subo a mi litera, saludo a mis vecinos de apartamento (aunque no se enteran de nada), ato mi equipaje con una cadena y me siento a leer. Son las 23:05 y el tren tiene llegada estimada a las 10:30…
Mientras arrancamos, el tren parece un mercado. Vendedores de todo tipo de comidas, bebidas y artilugios variados ofrecen su producto a los viajeros.

Tras un par de horitas leyendo (Nuría, por cierto, estoy leyendo tu libro) me echo un rato. Sorprendentemente, a pesar de la incomodidad y la verbena en mi querido vagoncito, consigo dormir.
06:00 Me despierta otra vez el jaleo de los vendedores con el desayuno. No tengo ni idea de dónde estoy pero una paisana me hace entender que sobre las 10 llegaremos a Thivim, mi destino. Mientras tanto, mis queridos compañeros de celda, sin hablar palabra de inglés, me invitan a desayunar todo tipo de delicatessen locales. Por si eso fuera poco, se sacan de la chistera un termo que parece a primera vista té. Pero no. Es… surprise surprise… ¡Whisky! Sí, a las 8:00 se cascan un termo de whisky aquí los amigos, ofreciéndome por supuesto, pero amablemente he decidido declinar su oferta.

Tras dos días en Mumbai, ha llegado el momento de poner rumbo a la playa: Goa. El otrora paraíso hippie y colonia portuguesa será mi hogar durante los próximos días.
Para llegar a Goa desde Mumbai (aprox. 800 km) hay distintas posibilidades. La primera es volar en avión hasta Dabolim. Muchas compañías indias operan este vuelo, contando con un precio razonable para los estándares europeos (50€). En tren, existe la posibilidad de ir hasta Margao –principal estación de Goa- o Thivim, parada para aquellos que quieran ir a la parte norte. El tren vale entre 430 y 1500 rupias (6-21€) dependiendo de la clase que elijamos. La tercera alternativa son los múltiples autobuses, tanto públicos como privados, a los principales enclaves de Goa.
En la estación Mumbai CST he conseguido los billetes de tren. En algunas estaciones del país como ésta cuentan con mostradores especiales para extranjeros, con más facilidades y posibilidad de pagar en moneda extranjera.
Clases
Los trenes nocturnos indios cuentan habitualmente con cuatro clases: 1AC, 2AC, Sleeper y general. De la última os podéis olvidar porque hacerse 14 horas sentado en un asiento (si consigues) hacinado no está hecho para los occidentales. Quedémonos con las otras tres. Las dos primeras son clases que se asemejan a su manera a los trenes occidentales, con aire acondicionado y catering a bordo. La clase Sleeper es la más barata y, por ende, la peor. Sí, efectivamente. Ésa es la que he reservado
Mi intención tengo que decir que era la 2AC, pero he conocido a una pareja alemana en la cola y me han convencido de que si no viajas al menos una vez en clase Sleeper, no has experimentado realmente India. Después de esas palabras… ¿qué podía hacer? Así pues, tras pagar 6€ por 800km, ya tengo billete a Margao.
Sin darle más vueltas llego a la estación CST y busco la vía 18. Ahí está mi maravilloso vagón S5, asiento 22. La clase Sleeper es diferente a todo lo que he visto hasta ahora. Son vagones viejos, oxidados, con bancos convertibles en cama, y en los que sólo viajan indios y algún turista zumbado como yo. Si me dijeran que la próxima parada es Auschwitz tampoco me sorprendería demasiado…
Subo a mi litera, saludo a mis vecinos de apartamento (aunque no se enteran de nada), ato mi equipaje con una cadena y me siento a leer. Son las 23:05 y el tren tiene llegada estimada a las 10:30…
Mientras arrancamos, el tren parece un mercado. Vendedores de todo tipo de comidas, bebidas y artilugios variados ofrecen su producto a los viajeros.
Tras un par de horitas leyendo (Nuría, por cierto, estoy leyendo tu libro) me echo un rato. Sorprendentemente, a pesar de la incomodidad y la verbena en mi querido vagoncito, consigo dormir.
06:00 Me despierta otra vez el jaleo de los vendedores con el desayuno. No tengo ni idea de dónde estoy pero una paisana me hace entender que sobre las 10 llegaremos a Thivim, mi destino. Mientras tanto, mis queridos compañeros de celda, sin hablar palabra de inglés, me invitan a desayunar todo tipo de delicatessen locales. Por si eso fuera poco, se sacan de la chistera un termo que parece a primera vista té. Pero no. Es… surprise surprise… ¡Whisky! Sí, a las 8:00 se cascan un termo de whisky aquí los amigos, ofreciéndome por supuesto, pero amablemente he decidido declinar su oferta.
Servicios
Sí, amigos, en los trenes indios también hay servicios. Bueno, wait. Si por servicios entendemos agujeros en el tren que van directos a las vías, entonces sí, hay servicios. ¡Encima hay para elegir! Western Style o Indian Style. Todo un “lujo”, oigan.
Sí, amigos, en los trenes indios también hay servicios. Bueno, wait. Si por servicios entendemos agujeros en el tren que van directos a las vías, entonces sí, hay servicios. ¡Encima hay para elegir! Western Style o Indian Style. Todo un “lujo”, oigan.
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